Canillas de Albaida en la Historia
Canillas de Albaida es un pueblo encalado de blanco, como un lienzo que el tiempo ha ido pintando con pinceladas de historia y tradición, se alza en el corazón de la Axarquía malagueña. Un lugar que no necesita ser grande para ser grande. Lo tiene todo, o casi todo, lo que uno puede pedirle a un pueblo para vivir con esa comodidad que ahora llaman calidad de vida, pero sin la pesadez de las urbes que complican el día a día. Un equilibrio perfecto, como el que busca la justa medida en una buena copa de vino: ni demasiado, ni demasiado poco.
Y quizás por eso, porque sabe medir bien sus pasos, Canillas de Albaida se ha colado según el portal IDEALISTA en el año 2023 entre los diez pueblos españoles menores de cinco mil habitantes más buscados por los extranjeros para adquirir una vivienda.
Somos, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido, pero sin quedarse dormido. Google dice que somos unos ochocientos habitantes, en el año 2024 pero no somos de esos pueblos que se vacían, que se desangran lentamente. No. Aquí la gente viene, se queda, y el número crece, como crecen las viñas en primavera.
A seiscientos sesenta metros sobre el nivel del mar, con el Mediterráneo a un tiro de piedra —veinte kilómetros, para ser exactos—nuestro pueblo es dueño, junto a nuestros vecinos, de un jardín natural que parece sacado de un sueño: la Sierra de Tejeda y Almijara. Cuarenta mil hectáreas de montañas, senderos y aire puro. Un patrimonio que compartimos con Salares, Sedella, Archez, Cómpeta y Canillas de Aceituno. Un lujo, vaya.
La historia de este lugar se remonta al siglo XIII, cuando éramos una alquería árabe bajo el nombre de Albaida, que significa blanca, por las flores que entonces cubrían estas tierras. Pero la historia, como siempre, es caprichosa. En 1487, con la conquista de Vélez-Málaga por los Reyes Católicos, el pueblo se doblegó a las exigencias de Fernando el Católico. Y luego, en el siglo XVI, llegó la rebelión morisca, y con ella, la deportación de buena parte de la población. Los cristianos viejos repoblaron el lugar, pero las calles estrechas y las casas encaladas siguen hablando de ese pasado árabe que nunca se fue del todo.
Hoy, Canillas de Albaida es un laberinto de rincones pintorescos, un lugar que forma parte de la Ruta del Mudéjar, pero también de la Ruta del Sol y el Vino, y de la Ruta de los Pueblos Blancos de la Axarquía. Un lugar donde el pasado y el presente se dan la mano, como viejos amigos.
La economía, que antes se sostenía sobre el cultivo de la vid y el olivo, ha encontrado un nuevo aliado en el aguacate. Un cultivo que no solo ha traído prosperidad, sino también un paisaje de contrastes que maravilla a quien lo visita. Y luego está el turismo, una revolución silenciosa que ha ido creciendo, como crece la hierba entre las piedras. Dos hoteles, una posada, un parking para caravanas, un eco-hotel, un hotel rural para senderistas, cuatro restaurantes, rutas de senderismo, de montaña, un albergue para caminantes y un sinfín de viviendas rurales. Todo ello con una apuesta clara por la calidad, porque aquí no nos conformamos con poco.
También nos atraviesa o somos parte de la GRAN SENDA DE MALAGA, la etapa 7 (GR 249), sendero que partiendo de Cómpeta, recorre los términos municipales de Canillas de Albaida, Salares, Sedella y Canillas de Aceituno, y que ha sido elegida como Mejor Sendero Homologado de España 2024. Una elección llevada a cabo por el Área de Senderismo y Senderos de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) de entre una terna de cuatro candidatos que habían sido elegidos previamente a nivel nacional.
Y luego está el Trail de Canillas de Albaida ,Reto Higinio, que en 2024 reunió a 450 corredores de toda Andalucía, y que ya en 2025 sube un escalón pasando a formar parte de la COPA PROVINCIAL DE CARRERAS POR MONTAÑA DE DIPUTACIÓN. Un antes y un después en los deportes de montaña de este pueblo.
Y la gastronomía, ¡ah, la gastronomía! Potaje de hinojos, migas de harina, gachas, choto aliñao, calabaza frita… Platos que huelen , a tradición, a Mediterráneo. Una dieta que no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma.
Las fiestas y tradiciones son otro capítulo. Desde San Antón en enero, pasando por la Semana Santa, la feria de agosto en honor a la Virgen del Rosario, hasta la famosa fiesta de la gramola, que nos traslada a los años sesenta, setenta y ochenta con su música y su nostalgia. Y las Navidades, claro. Con sus Encuentros de Coros, su Belén Viviente, sus mercadillos y su popular rifa. Todo ello hace de Canillas de Albaida no solo un lugar maravilloso para visitar, sino también para quedarse. Para echar raíces. Para vivir.
Y cada día son más los que nos eligen, porque aquí, en este rincón de la Axarquía, el tiempo no pasa de prisa, sino con la calma de quien sabe que lo importante no es llegar primero, sino disfrutar del camino.