Romería San Juan

Esta celebración de San Juan —o Sanjuaneo, como solía llamarse en tiempos no tan lejanos— tiene lugar, como manda la tradición, cada 24 de junio. En nuestro pueblo, la costumbre dicta que hay que lavarse el rostro en la fuente de El Chorrillo antes de que el agua reciba los primeros rayos del sol. Después, se debe mojar en ella una ramita de mastranto y pasarla por el torso, llevándola consigo el resto del día, como amuleto antiguo contra males nuevos.

La tradición se mantiene viva, tozuda como la memoria de los viejos, aunque con los años ha ido evolucionando —no para perderse, sino para ganar en riqueza y en sentido. Hoy día además, se celebra una misa en la pequeña pero entrañable ermita de Santa Ana, donde nuestro coro, los Romeros del Rosario, pone voz y alma al acto. Y una vez acabada la ceremonia, San Juan es sacado en procesión, sobre una carroza adornada con esmero, hasta la fábrica de la luz.

En el camino no falta de nada: música, caballos, carrozas, viandas, alegría. Una romería de las de verdad, de las que huelen a campo y a pueblo.
Y cuando se llega a la fábrica de la luz, allí nos aguarda una buena paella para todos, música para mover los pies, elección de reina y rey, corridas de cintas y otras costumbres que resisten, como nosotros, al paso del tiempo.

Es una fiesta muy nuestra, hecha de historia, de tierra y de afectos. Pero, como decimos siempre, somos un pueblo de puertas abiertas. Así que, si estás leyendo esto, ya estás tardando: cuenta con nuestra alegría, que nosotros contamos contigo.